vie. Ago 29th, 2025

BUENOS AIRES, ARGENTINA – En un mundo laboral en constante evolución, las habilidades blandas han emergido como un factor decisivo para el crecimiento profesional. A medida que la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzan, la demanda de competencias interpersonales y cognitivas está superando al dominio técnico en muchas industrias.

Un estudio reciente publicado en Harvard Business Review resalta que habilidades como la colaboración, la adaptabilidad y la resolución de problemas son ahora más cruciales que nunca. Esta investigación, realizada por Moh Hosseinioun, Frank Neffke, Hyejin Youn y Letian Zhang, analizó más de 1.000 ocupaciones en Estados Unidos y examinó cientos de habilidades a partir de 70 millones de transiciones laborales.

El impacto de las habilidades blandas en el desarrollo profesional

El estudio concluyó que competencias básicas, como la comprensión lectora, las matemáticas elementales y la comunicación efectiva, permiten a los empleados avanzar más rápidamente y adaptarse a los cambios del sector. Estas habilidades no solo facilitan el aprendizaje de nuevas especialidades, sino que también son clave para mantener la competitividad.

Los profesionales que dominan las habilidades blandas tienden a obtener salarios más altos y acceder a puestos de mayor responsabilidad. Según los investigadores, su capacidad para aprender rápidamente habilidades técnicas y adaptarse a cambios los coloca por encima de aquellos con formación técnica avanzada pero con pocas competencias interpersonales.

“Los equipos no siempre eligen a los máximos anotadores universitarios. Prefieren jugadores con bases sólidas como velocidad, agilidad y control del balón.”

Este enfoque es similar al adoptado por empresas como Jane Street Capital, que priorizan la aptitud cuantitativa innata sobre la experiencia específica, convencidos de que las habilidades blandas facilitan un aprendizaje veloz y un desarrollo constante.

Adaptabilidad frente a la obsolescencia técnica

El estudio también destacó que las habilidades técnicas tienen un ciclo de vida cada vez más corto. Tecnologías como Adobe Flash han quedado obsoletas, y la demanda de expertos en Hadoop y blockchain ha disminuido significativamente. Los autores advierten que la vida útil de las especialidades técnicas ha pasado de cerca de diez años en la década de 1980 a solo cuatro años en la actualidad, y se prevé que descenderá a menos de dos años en el corto plazo.

Esta reducción exige flexibilidad para reaprender rápidamente, permitiendo que las compañías reasignen talento sin reiniciar procesos formativos desde cero.

Las habilidades sociales como motor del rendimiento

Las competencias sociales son determinantes para alcanzar niveles superiores de desempeño profesional. La complejidad de los proyectos actuales, que involucran equipos de distintas áreas y trabajo remoto, exige colaboradores capaces de alinear estrategias y compartir conocimiento.

Investigaciones previas, como el análisis liderado por David Deming, respaldan esta tendencia. Los empleos con alta interacción social crecieron casi un 12% entre 1980 y 2012, mientras que aquellos basados principalmente en matemáticas y con baja interacción disminuyeron.

“Los puestos que integran habilidades cognitivas y sociales ofrecen las remuneraciones más altas.”

Iniciativas como Upskilling 2025 de Amazon, el modelo de escuadrones de Spotify y el estudio Project Oxygen de Google ejemplifican este enfoque, priorizando la colaboración y la comunicación como factores esenciales para el éxito.

Recomendaciones para líderes y organizaciones

El estudio propone directrices claras para la gestión del talento. En términos de contratación, se recomienda evaluar habilidades blandas como la resolución de problemas y la comunicación, incluso en puestos técnicos. Para el desarrollo profesional, invertir en formación temprana para fortalecer estas competencias es crucial.

En cuanto al liderazgo de equipos, se sugiere modelar y reforzar habilidades fundamentales mediante mentoría y retroalimentación entre pares. Priorizar las habilidades blandas permite a los equipos adaptarse a cambios tecnológicos y del mercado, manteniendo competitividad e innovación.

En un entorno laboral donde la única constante es el cambio, las habilidades blandas se han convertido en el nuevo pilar del éxito profesional, asegurando no solo la supervivencia, sino también el crecimiento en un mercado cada vez más competitivo.