dom. Ago 31st, 2025

CIUDAD DE MÉXICO – La imagen de una cámara fotográfica cubierta de sangre ha recorrido el mundo esta semana, simbolizando la tragedia que azota a los periodistas en zonas de conflicto. Era la cámara de la fotoperiodista palestina Mariam Dagga, asesinada junto a otros cuatro colegas por una bomba israelí dirigida a un hospital en Gaza. Este evento ha resonado profundamente en el reconocido fotógrafo Steve McCurry, quien ha ganado el prestigioso World Press Photo en cuatro ocasiones.

“Lo que vi y sentí (al ver la foto) seguro es lo mismo que tú sentiste. Pienso que nos estamos sintiendo entumecidos y creo que es por lo que hemos estado viendo en los últimos dos años, atrocidad tras atrocidad, pero decir que estoy en shock no es suficiente”, expresó McCurry, conocido por su cobertura de conflictos en Afganistán y Ucrania.

El estado del fotoperiodismo en tiempos de conflicto

McCurry se encuentra en la Ciudad de México para ofrecer charlas en el Museo Franz Mayer, como parte del programa público de la exposición del World Press Photo 2025. En medio de su apretada agenda, que incluyó visitas al Mercado de Jamaica, Xochimilco y el Kiosco Morisco, conversó con EL UNIVERSAL sobre los ataques a la prensa palestina y el estado actual del fotoperiodismo.

“Realmente son el blanco (los periodistas palestinos), ya ni siquiera lo están disimulando. Creo que ni siquiera estoy seguro de haber visto ocurrir en otra parte del mundo”, afirmó McCurry. “Vi el video, había mucha gente ahí (en el hospital Nasser) y de repente ¡boom!, ya no estaban”. Esta escena no solo lo ha entristecido, sino que ha “sacudido” la confianza que tiene en la humanidad.

Desafíos y transformaciones del oficio

A pesar de todo, McCurry explica que no se considera un fotoperiodista en el sentido tradicional, ya que sus fotos transmiten su visión personal. Lamenta que cada vez haya menos revistas y periódicos para dar salida al trabajo de fotoperiodistas, pero afirma que el oficio no ha cambiado en esencia. “Ahora es más fácil porque uno se puede autopublicar, pero a la vez hay una plétora de imágenes allá afuera, en millones de sitios y redes sociales, ahogándose, pero ese es el mundo en el que vivimos y hay que lidiar con ello”.

El autor de la icónica fotografía de Sharbat Gula, la niña afgana, considera que hoy el periodismo se ve afectado por la reducción del tiempo de concentración de los lectores, que cree que se han vuelto “flojos” y no quieren leer reportajes de largo formato.

Perspectivas futuras y proyectos personales

McCurry elige sus proyectos basándose en “experiencias” y recientemente trabajó en un nuevo proyecto en España. Su enfoque, que mezcla el arte con el periodismo, busca no solo documentar, sino también provocar una respuesta emocional en el espectador.

En un mundo donde las imágenes son omnipresentes y la información se consume rápidamente, el trabajo de fotógrafos como McCurry sigue siendo vital para ofrecer una perspectiva profunda y humana de los eventos mundiales. La guerra en Palestina y la trágica muerte de Mariam Dagga subrayan la importancia y el peligro del fotoperiodismo en tiempos de conflicto.