CIUDAD DE MÉXICO – Esta semana, una imagen desgarradora capturó la atención mundial: una cámara fotográfica cubierta de sangre. Pertenecía a Mariam Dagga, una fotoperiodista palestina asesinada junto a otros cuatro periodistas por una bomba israelí que impactó un hospital en Gaza. La imagen resonó profundamente en Steve McCurry, el renombrado fotógrafo estadounidense, conocido por su icónica imagen de la “Niña afgana”.
“Lo que vi y sentí (cuando vi la foto) seguro es lo mismo que tú sentiste. Pienso que nos estamos sintiendo entumecidos y creo que es por lo que hemos estado viendo en los últimos dos años, atrocidad tras atrocidad, pero decir que estoy en shock no es suficiente”, expresó McCurry, quien ha cubierto conflictos en Afganistán y Ucrania.
Un ataque directo a la prensa
McCurry, actualmente en la Ciudad de México para participar en el programa público de la exposición del World Press Photo 2025 en el Museo Franz Mayer, compartió su preocupación sobre los ataques dirigidos a periodistas palestinos. “Realmente son el blanco, ya ni siquiera lo están disimulando”, afirmó. “Creo que ni siquiera estoy seguro de haber visto ocurrir en otra parte del mundo, me refiero a que vi niños atacados en Irak y secuestros en Vietnam, pero esto es… Vi el video, había mucha gente ahí (en el hospital Nasser) y de repente ¡boom!, ya no estaban”.
El impacto de estos eventos ha sacudido la confianza de McCurry en la humanidad. La violencia contra los periodistas no es un fenómeno nuevo, pero la frecuencia y brutalidad de los ataques en Gaza han despertado una alarma internacional. Según Reporteros Sin Fronteras, más de 30 periodistas han sido asesinados en zonas de conflicto en lo que va del año, una cifra que subraya el peligro constante al que se enfrentan los reporteros en el terreno.
El estado actual del fotoperiodismo
A pesar de la violencia y los desafíos, McCurry sostiene que el fotoperiodismo sigue siendo una herramienta poderosa para documentar la verdad. Sin embargo, lamenta la disminución de revistas y periódicos que publican trabajos de fotoperiodistas. “Ahora es más fácil porque uno se puede autopublicar, pero a la vez hay una plétora de imágenes allá afuera, en millones de sitios y redes sociales, ahogándose, pero ese es el mundo en el que vivimos y hay que lidiar con ello”, comentó.
El autor de la famosa fotografía de Sharbat Gula también reflexionó sobre cómo el periodismo se ve afectado por la reducción del tiempo de concentración de los lectores, que, según él, se han vuelto “flojos” y no quieren leer reportajes de largo formato. Este cambio en los hábitos de consumo de medios plantea un desafío adicional para los fotoperiodistas que buscan contar historias complejas y matizadas.
Mirando hacia el futuro
McCurry continúa eligiendo sus proyectos basándose en “experiencias” significativas, recientemente trabajando en un nuevo proyecto en España. Su enfoque en experiencias personales y narrativas visuales únicas sigue siendo una constante en su carrera, a pesar de los cambios en la industria.
El futuro del fotoperiodismo parece incierto, pero figuras como McCurry siguen comprometidas con su misión de capturar la verdad y provocar reflexión a través de sus imágenes. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa observando de cerca los desarrollos en Gaza, esperando que la atención global pueda conducir a un cambio positivo y a una mayor protección para los periodistas que arriesgan sus vidas para informar desde el frente.