dom. Ago 31st, 2025

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO – El kétchup, un condimento que hoy parece inseparable de las mesas modernas, tiene un pasado que pocos podrían imaginar. Antes de convertirse en el aderezo favorito de millones, fue utilizado como remedio medicinal. Este viaje a lo largo de más de 2.000 años, documentado por Popular Science, revela una transformación cultural y gastronómica que atraviesa continentes y siglos.

El origen del kétchup se remonta al año 300 a.C. en China, donde marineros preparaban una salsa fermentada de pescado llamada “ke-tchup”, que curiosamente no contenía tomate. Con el tiempo, esta salsa fue introducida en Europa en el siglo XVII por comerciantes, donde experimentó diversas modificaciones. Una de las primeras referencias documentadas es “Ketchup in Paste, From Bencoulin in the East Indies” de 1732, relacionada con la actual Indonesia.

El tomate y su inclusión en el kétchup

El tomate, un ingrediente ahora esencial en el kétchup, se incorporó a la receta en el siglo XVIII. Aunque esta fruta llegó a Europa y América desde Sudamérica en el siglo XVI, inicialmente fue temida debido a la toxicidad de sus hojas. Sin embargo, la percepción cambió gracias a médicos ingleses y estadounidenses que promovieron sus supuestas propiedades medicinales.

El historiador Andrew F. Smith, citado por Popular Science, explica que esta transformación permitió que el tomate, conocido como “love apple” por su fama afrodisíaca, ganara aceptación como alimento y condimento. En 1812, James Mease, un científico de Filadelfia, creó una de las primeras recetas de kétchup con tomate, incluyendo brandy, macis, pimienta de Jamaica y sal.

De remedio a producto industrial

El médico John Cook Bennett fue uno de los principales defensores de las propiedades medicinales del tomate, recomendándolo para tratar la diarrea y la indigestión. En 1835, el doctor A.J. Holcombe lanzó las primeras “píldoras de tomate” en Alabama. Sin embargo, la fe en las propiedades curativas del tomate comenzó a desvanecerse hacia 1865.

La industrialización del kétchup marcó un hito significativo. Con la llegada de los frascos de vidrio moldeado a finales del siglo XIX, el kétchup pudo distribuirse a gran escala. En 1869, Henry John Heinz fundó la H.J. Heinz Company y, en 1876, introdujo el “catsup” a su línea de productos, promoviendo su confiabilidad y saludabilidad.

El kétchup en la cultura estadounidense

La incorporación del kétchup en la cultura estadounidense se consolidó no solo por su sabor, sino también gracias a la legislación. La Ley de Alimentos Puros y Medicamentos de 1906 aumentó la confianza en los productos industriales. Las campañas publicitarias reforzaron la seguridad del kétchup, cuyo consumo creció notablemente con la popularidad de la comida rápida en el siglo XX.

Hoy en día, el kétchup sigue siendo un condimento esencial en los hogares estadounidenses, consumido en mayor volumen que cualquier otro. Su permanencia se debe a la conjunción de la medicina y la industria alimentaria, que lo han convertido en un imprescindible de la mesa moderna.

Este viaje del kétchup, desde sus humildes comienzos como una salsa fermentada hasta su estatus como ícono culinario, ilustra cómo la innovación y la adaptación cultural pueden transformar incluso los productos más cotidianos en símbolos globales.