PAPÚA OCCIDENTAL, INDONESIA – Un alarmante estudio del Instituto Elasmobranch de Indonesia ha revelado que el 80% de los tiburones ballena en las zonas turísticas de las costas de Papúa occidental presentan cicatrices y heridas causadas por actividades humanas. Publicado en la revista Frontiers in Marine Science, el informe destaca la creciente amenaza para esta especie en peligro de extinción.
Según Edy Setyawan, investigador del instituto, las lesiones más comunes en estos tiburones se deben a colisiones con plataformas de pesca, embarcaciones y barcos turísticos dedicados al avistamiento de tiburones. Estas interacciones humanas no solo ponen en riesgo la salud de los tiburones, sino que también amenazan su supervivencia a largo plazo.
El tiburón ballena: una especie en peligro
El tiburón ballena, conocido por ser el pez más grande del mundo y su dieta basada en plancton, ha visto su población disminuir más de un 50% globalmente en los últimos 75 años, y un 63% en la región del Indo-Pacífico. Esta especie se encuentra en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a su lenta tasa de reproducción, ya que tarda hasta 30 años en alcanzar la madurez sexual.
Las amenazas humanas, como la caza de aletas, la pérdida de hábitat y el enredo en redes de pesca, han exacerbado su vulnerabilidad. La investigación se llevó a cabo en Bird’s Head, una zona que alberga una red de 26 áreas marinas protegidas, considerada un punto caliente para la biodiversidad marina tropical.
Metodología y hallazgos del estudio
Entre 2010 y 2023, los investigadores avistaron 268 ejemplares únicos de tiburón ballena, registrando detalladamente cada encuentro. De los 206 tiburones con lesiones, el 80,6% tenía heridas atribuibles a causas humanas, mientras que el 58,3% presentaba lesiones probablemente naturales. Algunos individuos mostraban ambos tipos de heridas.
Las abrasiones leves eran las más comunes, pero un preocupante 17,7% de los tiburones tenía heridas graves, como amputaciones y traumatismos contusos, causadas por interacciones antropogénicas. La mayoría de estos avistamientos ocurrieron cerca de bagans, plataformas pesqueras tradicionales, y en un contexto de creciente turismo.
Propuestas para la conservación
El estudio advierte que el riesgo de lesiones aumentará si no se toman medidas urgentes. Los autores recomiendan colaborar con las autoridades locales para desarrollar normativas que exijan modificaciones en los bagans, como la eliminación de bordes afilados en los estabilizadores de los barcos y las redes.
Mark Erdmann, coautor del estudio, expresa optimismo sobre el impacto de estas medidas.
“Creemos que con estos cambios se reducirán en gran medida las cicatrices de los tiburones ballena en la región”, afirma Erdmann.
La implementación de estas recomendaciones podría ser crucial para la protección de los tiburones ballena, una especie que ya enfrenta múltiples amenazas. El estudio subraya la necesidad de equilibrar el desarrollo turístico con la conservación de la biodiversidad marina, asegurando que las futuras generaciones puedan disfrutar de estas majestuosas criaturas sin comprometer su supervivencia.