sáb. Ago 30th, 2025

MADRID, ESPAÑA – Un reciente estudio internacional ha revelado una conexión significativa entre diversos trastornos digestivos y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. Publicado en la prestigiosa revista Science Advances, el estudio destaca la importancia del eje intestino-cerebro en la aparición de estas patologías.

El estudio, que involucró a investigadores de Estados Unidos, Reino Unido, España y Brasil, analizó datos clínicos de medio millón de personas provenientes de tres grandes biobancos. Su objetivo fue identificar asociaciones entre trastornos endocrinos, metabólicos, nutricionales y digestivos con el riesgo de desarrollar Alzheimer (EA) y Parkinson (EP) antes del diagnóstico. Los resultados indican que varias enfermedades digestivas, como la colitis, gastritis y esofagitis, están relacionadas con un aumento del riesgo, aunque la fuerza y el momento de esta asociación varían según la patología.

El eje intestino-cerebro: una conexión crucial

El concepto del eje intestino-cerebro ha ganado terreno en la comunidad científica, sugiriendo que el aparato digestivo, conocido como el “segundo cerebro” por la gran cantidad de neuronas en su capa submucosa, desempeña un papel crucial en la salud neurológica. José Luis Lanciego, investigador del Programa de Terapia Génica en Enfermedades Neurodegenerativas del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, subraya la importancia de monitorear las patologías intestinales para favorecer un diagnóstico temprano de los trastornos neurodegenerativos.

«Estos hallazgos refuerzan las evidencias sobre el denominado eje intestino-cerebro, lo que subraya la necesidad de vigilar de cerca las patologías intestinales para favorecer un diagnóstico temprano de los trastornos neurodegenerativos», señala Lanciego.

Factores genéticos y ambientales

El estudio también observó que las personas con ciertos trastornos digestivos presentan una menor predisposición genética a la EA y la EP, lo que sugiere una mayor influencia de factores ambientales. Esto podría indicar que las alteraciones de la microbiota intestinal, conocidas como disbiosis, contribuyen al desarrollo de estas enfermedades.

Los modelos de predicción que combinan distintos tipos de datos superan a los enfoques tradicionales, abriendo nuevas vías tanto para el diagnóstico precoz como para el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas al eje intestino-cerebro. Este enfoque multidimensional podría revolucionar la manera en que se detectan y tratan estas enfermedades.

Implicaciones futuras y pasos a seguir

Con más de 400 millones de personas afectadas por el Alzheimer y el Parkinson en todo el mundo, los hallazgos de este estudio podrían tener implicaciones significativas para la salud pública. La identificación de factores de riesgo modificables ofrece una oportunidad para intervenir antes de que las enfermedades progresen, lo que podría mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

Los investigadores abogan por una mayor colaboración internacional para profundizar en el estudio del eje intestino-cerebro y su papel en las enfermedades neurodegenerativas. Además, sugieren que los profesionales de la salud consideren la salud digestiva como un componente clave en la evaluación del riesgo de Alzheimer y Parkinson.

En conclusión, este estudio no solo refuerza la conexión entre el sistema digestivo y el cerebro, sino que también abre nuevas puertas para la investigación y tratamiento de enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo. La vigilancia y el cuidado de la salud intestinal podrían convertirse en una herramienta esencial en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas.