CIUDAD DE MÉXICO – Un reciente estudio publicado en la revista Science ha sacudido las bases de nuestra comprensión sobre Marte, revelando que el interior del planeta rojo presenta indicios de “impactos colosales”. Durante décadas, las representaciones de Marte lo mostraban con un interior ordenado y predecible. Sin embargo, esta nueva investigación sugiere un panorama mucho más complejo, desafiando las concepciones tradicionales sobre su historia geológica.
El hallazgo, basado en datos de la misión InSight de la NASA, ofrece una perspectiva inesperada sobre lo que ocurre bajo la superficie marciana. Según los investigadores, este descubrimiento no solo transforma nuestra comprensión de la evolución de Marte, sino que también proporciona pistas valiosas sobre los procesos que moldearon otros mundos rocosos en el sistema solar.
¿Qué hay dentro de Marte?
Contrario a las ilustraciones escolares que muestran a Marte con capas lisas y ordenadas, el planeta alberga un interior mucho más intrincado. Los datos sísmicos analizados por el equipo de investigadores revelan que el manto marciano es irregular y heterogéneo, compuesto por fragmentos de rocas de distinta composición atrapados desde las primeras etapas de su formación.
Los científicos describen este patrón como “grumoso”: grandes bloques de varios kilómetros de ancho rodeados por fragmentos más pequeños. Esta distribución, conocida como fractal, es típica de estructuras formadas tras impactos violentos, similares a un vidrio roto en piezas grandes y diminutas al mismo tiempo. Según los autores del estudio, estos bloques serían los restos de antiguos océanos de magma que se enfriaron tras las colisiones colosales que marcaron el nacimiento del planeta rojo.
¿Cómo se analiza la composición de Marte?
Explorar lo que ocurre bajo la superficie de Marte no es tan sencillo como perforar el suelo y extraer muestras. En su lugar, los científicos recurren a la sismología planetaria, que permite “escuchar” cómo vibra el planeta durante fenómenos naturales. La misión InSight de la NASA, que durante cuatro años registró los movimientos sísmicos del planeta rojo, fue crucial para este estudio.
Cada martemoto o impacto de meteorito envía ondas que viajan a través del subsuelo marciano. Al estudiar sus trayectorias y variaciones de velocidad, los investigadores pueden reconstruir una especie de “radiografía” del planeta. Esta técnica ha permitido conocer detalles inéditos del interior de Marte y abre la puerta a aplicar la sismología planetaria en futuras misiones que busquen descifrar la estructura profunda de otros mundos rocosos como Venus o Mercurio.
¿Dónde está el agua en Marte?
La mayor parte del agua en Marte se encuentra en forma de hielo, especialmente en los casquetes polares y en depósitos subterráneos que se extienden a lo largo del planeta. Misiones como Mars Odyssey y Mars Express han confirmado la presencia de grandes reservas congeladas, algunas apenas a pocos metros bajo la superficie, convirtiendo este recurso en un objetivo clave para futuras exploraciones.
Además, estudios recientes sugieren que podría existir agua líquida atrapada en las profundidades del subsuelo marciano, posiblemente en grietas y lagos subglaciales en la región polar sur. Aunque estas evidencias aún son objeto de debate científico, refuerzan la idea de que Marte conserva un registro hídrico más complejo de lo que se pensaba, y que ese pasado acuoso podría haber sido fundamental para su historia geológica y climática.
En conclusión, el descubrimiento de un interior marciano más complejo de lo esperado no solo redefine nuestra comprensión del planeta rojo, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la formación y evolución de los planetas rocosos. Las futuras misiones podrían desentrañar más secretos de Marte, ofreciendo una ventana al pasado del sistema solar y, potencialmente, a la historia de la vida en otros mundos.