BUENOS AIRES, ARGENTINA – En un mundo laboral cada vez más influenciado por la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes, las habilidades blandas se han convertido en un factor decisivo para el crecimiento profesional. Un estudio reciente de la Harvard Business Review revela que competencias como la colaboración, la adaptabilidad y la capacidad de resolución de problemas pueden ser más determinantes que el dominio técnico en el desarrollo profesional y la resiliencia organizacional.
El estudio, realizado por Moh Hosseinioun, Frank Neffke, Hyejin Youn y Letian Zhang, analizó más de 1.000 ocupaciones en Estados Unidos y examinó cientos de habilidades a partir de 70 millones de transiciones laborales. Los autores concluyeron que competencias básicas, como la comprensión lectora, las matemáticas elementales y la comunicación efectiva, permiten a los empleados avanzar más rápido y aprender nuevas especialidades con facilidad, manteniendo su competitividad frente a los cambios del sector.
El impacto de las habilidades blandas en la trayectoria profesional
Los profesionales que dominan habilidades blandas suelen obtener salarios más altos y acceder a puestos de mayor responsabilidad. Además, muestran una mayor rapidez para aprender habilidades técnicas y adaptarse a cambios, superando a aquellos con formación técnica avanzada pero con pocas competencias interpersonales o cognitivas.
Los investigadores compararon la carrera profesional con el draft de la NBA, donde los equipos no siempre eligen a los máximos anotadores universitarios, sino a jugadores con bases sólidas como velocidad, agilidad y control del balón. Empresas como Jane Street Capital adoptan criterios similares al seleccionar talento, priorizando la aptitud cuantitativa innata sobre la experiencia específica, convencidos de que las habilidades blandas facilitan un aprendizaje veloz y un desarrollo constante.
Adaptabilidad frente a la obsolescencia técnica acelerada
El estudio también destaca que las habilidades técnicas tienen un ciclo de relevancia corto. Ejemplos como Adobe Flash, que quedó obsoleto para desarrolladores que no migraron a HTML5 y JavaScript, ilustran esta tendencia. Según LinkedIn y HackerRank, la demanda de expertos en tecnologías como Hadoop y blockchain ha disminuido más del 40%.
Los autores advierten que la vida útil de las especialidades técnicas ha pasado de cerca de diez años en la década de 1980 a solo cuatro años en la actualidad, con previsión de descenso a menos de dos años en el corto plazo. Esto exige flexibilidad para reaprender rápidamente y permite a las compañías reasignar talento sin reiniciar procesos formativos desde cero.
Las habilidades sociales como motor del rendimiento
Otro hallazgo relevante del estudio es que las competencias sociales son determinantes para alcanzar niveles superiores de desempeño profesional. La complejidad de los proyectos actuales, con equipos de distintas áreas, trabajo remoto y herramientas en constante actualización, exige colaboradores capaces de alinear estrategias, compartir conocimiento y reducir los puntos de fricción en los equipos.
Un análisis liderado por David Deming sobre el mercado laboral estadounidense reveló que los empleos con alta interacción social crecieron casi un 12% entre 1980 y 2012, mientras que aquellos basados principalmente en matemáticas y con baja interacción disminuyeron.
La tendencia salarial es coherente: los puestos que integran habilidades cognitivas y sociales ofrecen las remuneraciones más altas, según Harvard Business Review. Iniciativas como Upskilling 2025 de Amazon, el modelo de escuadrones de Spotify y el estudio Project Oxygen de Google ejemplifican este enfoque, destacando la colaboración, la comunicación y la mentoría como factores esenciales para el éxito.
Recomendaciones para líderes y organizaciones
El estudio propone directrices claras para la gestión del talento:
- Contratación: Evaluar habilidades blandas como la resolución de problemas, adaptabilidad y comunicación, incluso en puestos técnicos.
- Desarrollo profesional: Invertir en formación temprana para fortalecer la comunicación, la colaboración y la agilidad cognitiva.
- Liderazgo de equipos: Modelar y reforzar habilidades fundamentales mediante mentoría, retroalimentación entre pares y actividades interdisciplinarias.
La conclusión del estudio de Harvard Business Review indica que priorizar las habilidades blandas permite a los equipos adaptarse a cambios tecnológicos y del mercado, manteniendo competitividad e innovación. A medida que el mundo laboral sigue evolucionando, estas competencias se perfilan como esenciales para el éxito a largo plazo.